No hay edad para aprender, siempre se está a tiempo, ya sea con 25, 35, 50 años o con los que sean, se dice. También los neurocientíficos afirman ahora que la estructura funcional del cerebro se caracteriza por su plasticidad, y eso permite esos pequeños milagros que se traducen en ese entusiasmo por la gimnasia mental. La fascinación por los instrumentos de música no escapa a esta inercia, y más de un adulto confiesa su ilusión por aprender a tocar algún día. Tiene sus beneficios, transforma a las personas (como señalan los entrevistados).Nose trata de emular a grandes intérpretescomoel violinista YehudiMenuhin o el pianista TeteMontoliu. Pero no estaría mal alcanzar la progresión del actor BillMurray metido en el personaje de periodista engreído que informa sobre el día de la marmota en la película Atrapado en el tiempo, donde entre otras cosas aprende a tocar el piano. Una cura de constancia y humildad, en su caso…
La Vanguardia sábado, 23 de enero de 2010



